Peregrinación a Los Andes: Un camino de santidad

Zapatillas grises, celestes, rojas o blancas, deportivas o urbanas, gastadas o nuevas, sencillas o sofisticadas ¿La verdad? En esta ruta esas diferencias poco importan. Todo se funde en un río imparable de peregrinos donde el origen, la apariencia o las clases sociales quedan olvidadas muy atrás del camino.  

Aunque son muchos el sendero es el mismo y alcanza para todos. Aquí lo que importa es ponerse a caminar. Quién gane tampoco es relevante, incluso creen que los últimos serán los primeros.

Lo más extraño de todo es lo inexplicable de su meta…Renuncian a su comodidad y se levantan a las 4 de la madrugada, un día sábado, para viajar algunas horas en bus, luego caminar 27 kilómetros para finalmente, cansados y con las últimas fuerzas, llegar a visitar una tumba.

Sí ¡Una tumba! ¿Qué podría tener eso de atractivo y cautivante? ¿Es acaso una moda, un deporte o un entretenido paseo? ¿o será simplemente porque muchos lo hacen?

Y no son pocos… Cerca de 80 mil peregrinan el tercer sábado de octubre de cada año al Santuario de Santa Teresa de Los Andes en Chile, a 70 km de Santiago.

La mayoría son muy jóvenes ¿Qué es lo que verdaderamente los mueve en su andar? ¿Valdrá la pena el esfuerzo?

Origen de la peregrinación al Santuario de Santa Teresa de Los Andes

Santa Teresa de Los Andes nació en la ciudad de Santiago el 13 de julio de 1900 con el nombre de Juanita Fernández Solar. Desde niña tuvo un gran anhelo de Dios y cuando visitaba a su abuelo en la Hacienda de Chacabuco, Juanita le preguntaba constantemente si quería ir al cielo y dónde quedaba, a lo que su abuelo le contestaba señalando la Cordillera de los Andes.

El día 11 de septiembre de 1910 recibió la primera comunión. Aquel día marcó un hito para su vida espiritual ya que en sus escritos relata que Jesús le hablaba después de comulgar.

Para cuando Juanita ya tenía 15 años, ella misma cuenta que tenía claros signos de un llamado especial y le atraía profundamente la atención la vida en el Carmelo, pero también el deseo de contemplar para siempre a Jesús.

El 7 de mayo de 1919 ingresó al Monasterio del Espíritu Santo de las Carmelitas Descalzas de Los Andes. Sin embargo enfermó gravemente de tifus y el día 7 de abril de 1920 Teresa de Jesús profesó como religiosa y en aquella ceremonia comulgó por última vez. Su agonía duró una semana más hasta que partió al encuentro de Dios a los 19 años.

Después de su muerte varias decenas de personas empezaron a peregrinar hacia su tumba en el cementerio del Monasterio.

Posteriormente se construiría un santuario donde se trasladarían los restos para así acoger a los miles de peregrinos especialmente jóvenes que a fines de la década de los 80 comenzaron a llegar de forma cada vez más masiva desde la cuesta Chacabuco hasta el santuario.

Todo ello para seguir los pasos de esta primera Santa chilena canonizada en 1993.