Las Peñas: Una ruta sólo para valientes

En este nuevo capítulo de Tesoros del pueblo quisimos adentrarnos en una de las peregrinaciones más extremas del mundo.

Se trata de una ruta que lleva hasta el Santuario de nuestra Señora del Rosario de Las Peñas en Arica, al norte de Chile, cerca de la frontera con Perú.

Aquí no hay acceso vehicular, tendido eléctrico, ni señal de teléfono. El asfalto se acaba cuando todavía faltan 20 kilómetros para llegar, y esa distancia hay que cubrirla a pie.

Sin embargo, eso no detiene a los más de 30 mil peregrinos y bailes religiosos provenientes desde todo el altiplano. Ellos vienen a venerar la imagen de la Virgen María que se encuentra esculpida en la roca.

Pareciera como si el cansancio no los terminara de desanimar y tienen una necesidad imperante por arribar pronto al santuario.

Claramente aquí no llega cualquiera sino aquel que verdaderamente quiere peregrinar.

Origen de la fiesta de la Virgen de Las Peñas

Si bien la historia del origen de esta devoción es confusa y se pierde en la nebulosa del tiempo se ha intentado explicar de diferentes maneras.

Se cree que todo se habría iniciado alrededor de 1642  cuando un arriero que estaba cruzando el río con sus mulas escuchó los gritos desesperados de una muchacha. Se trataba de una pastorcilla que era asediada por una serpiente de gran tamaño.

El arriero, apresurándose a ir en socorro de la niña, imploró la ayuda de la Virgen María, pidiéndole su protección. Una voz le contestó desde la pared del valle, diciéndole que no tuviera temor alguno y un rayo iluminó el lugar, salvando a la joven.

En el mismo sitio, el arriero pudo apreciar la aparición de la sagrada imagen de la Virgen, petrificada en la pared del barranco.

Otras versiones hablan de una paloma blanca que se posó a descansar contra la peña o roca, luego desapareció y en la piedra quedó grabada una imagen de la Virgen. Se cuenta también que algunos quisieron sacarla con cinceles pero no pudieron porque la roca era muy dura.

Desde entonces la imagen fue reconocida como milagrosa y posteriormente se construiría un santuario donde llegarían todos los años miles de peregrinos.

Los fieles acuden a venerarla cada año el primer domingo de octubre en la llamada “fiesta grande”, y el 8 de diciembre, en la “fiesta chica”.

Además de los peregrinos acuden los bailes religiosos venidos principalmente de Arica y Tacna, que danzan y cantan sin desmayar para honrar a la Virgen de las Peñas.