Constanza Acevedo

en

Peregrina de hace cuatro años:

“Yo camino porque estos 27 kilómetros de amor, me llenan y, por sobre todo, fortalecen y acrecientan de manera gigante mi fe. Me llenan de esperanza en la razón de por qué yo elegí este camino. El llevar una vida cristiana implica mucha lucha, en el sentido en que nos enfrentamos a obstáculos y combatimos nuestras mayores debilidades. Pero, al tener en el corazón a Cristo, al tomarnos de la mano de María y al tener a un otro al lado para perseverar, me doy cuenta que la meta sí se puede cumplir. Yo puedo ser santa y puedo transformar el mundo”.