Arturo Mancilla

Para mí es el centro de mi vida. Me debo a Él. Él me llamó a ser sacerdote. Él me llamó a una vocación especial y me debo plenamente a Él. Es el centro en el cual me alimento todo los días o empeño por lo menos le hago. Eso para mí es el Nazareno… el que lo ha dado todo por la humanidad, lo ha dado también por mí hoy día. Y que he experimentado la misericordia de Él de una manera admirable”.